Te ocurre a ti - como a mucha gente – que quieren adaptar a Dios a sí mismos. Torpeza mayúscula.-¿ Cómo vas a hacer a Dios a tu medida? -¿Crees que esto es posible?
Pero tú, llevado por tu orgullo y egoísmo, intentas construirte a Dios a la medida de tus pensamientos, de tus sentimientos y de tus obras. Y, como sabes, debe ser todo .lo contrario.
Los designios de Dios para ti no son tristezas, ni desgracias, ni sumirte en el océano de culpabilidades. -¿ Cuándo vas a tomar conciencia de que Dios ama antes que castigar, que Dios busca y goza perdonando en lugar de martirizarte con sentimientos de pena?
Sus designios para ti son de paz, es decir, de vivir la existencia de X años en la tierra siendo una persona portadora de paz interior para ti misma y para todos aquellos con quienes tratas. Tienes delante un frente estupendo para ejercitar tu vida y, sin embargo, la vives a rastras y de tejas para abajo; la sofocas en lugar de abrirle cada día nuevos senderos por los que caminar segura y tranquila haciendo el bien.
El te ofrece un porvenir venturoso si te pones a su servicio. Un servicio que repercutirá en tu estabilidad anímica y en tu alegría de vivir por encima de las dificultades que te sobrevengan. -¿ Quién está libre de dificultades? Nadie. Es algo inherente a tu condición de ser humano imperfecto. El, que es la perfección suprema, es tu punto de mira para salir de tu mundillo hecho a tu medida.
En el margen de la carta trae el hermano Roger este comentario de Jeremías 29,11:” Ante la desgracia humana, la violencia física o las torturas morales, surge esta pregunta: si Dios es amor,-¿ de dónde viene el mal? Nadie puede explicar el por qué del mal. Sin embargo, Cristo es solidario del incomprensible sufrimiento de los inocentes. -¿ No ha venido a la tierra para que todo ser humano se sepa amado? El hace posible que tomemos responsabilidades para reducir el sufrimiento humano." Ninguno, cuando sea probado, diga: es Dios quien me prueba; porque Dios ni es probado por el mal ni prueba a nadie" ( Santiago 1,13)
Sabes muy bien que el mal proviene de la libertad del hombre mal empleada: para su egoísmo, para su bien, para la destrucción...Y Dios no puede ir contra sí mismo. El creó a la persona libre. Es el mayor regalo que le hizo. Este regalo se convierte en mal cuando la persona, en lugar de acumular energías positivas de amor, acumula odios, guerras y enfrentamientos, contaminaciones y enfermedades.