21 de julio de 2017    
San Victor    
Todo al servicio del hombre
Me imagino que tú quieres ser un ser vivo y no un ser semi–muerto. -¿Lo sabes? " La gloria de Dios es el hombre vivo. La vida del hombre es la visión de Dios"... Los cristianos de las Catacumbas sacaron su valor de lo más profundo del corazón de la fe. Sometidos a las más fuertes presiones, comprendieron que, para el Evangelio, el sentido de la existencia era el << dar su vida" ( Carta de Taizé, Catacumbas, Roma 1983)

Cuando e hermano Roger escribió esta carta, antes recibió sugerencias de jóvenes del Norte y del Sur, del Este y del Oeste y de sus propios hermanos.

Antes fue a Beirut a pasar la Navidad, entre otras cosas para recogerse en comunión con el joven seminarista libanés de 22 años, matado la víspera de Navidad cuando iba a reunirse con su familia.

La reflexión de hoy gira en torno a la carta que escribió cuando presentía su muerte. En él se ve claramente expresado el pensamiento de san Ireneo de Lyon, perteneciente a la tercera generación después de Cristo.

::La gloria de Dios es el hombre vivo. La vida del hombre es la visión de Dios::.

He aquí la carta:

"Me veo muerto en el camino que lleva a mi pueblo. Si esto se verifica, digo a mi madre y a mis hermanos: No estéis tristes, nos reecontraremos. Perdonad a los que me han matado. Que mi sangre, mezclada con la de todas las víctimas que han caído, de todos los lugares y de todas las confesiones religiosas, sea ofrecida como precio de la paz, del amor y del mundo entero. Rezad, rezad, rezad y amad a vuestros enemigos"".

Y sigue el hermano Roger en otra nota al margen de su carta diciendo:''El don de la vida se extiende a toda la existencia. Dar su vida es también atravesar los acontecimientos más duros, las oposiciones hasta el último aliento. No es forzosamente darla a través de una muerte violenta. Las fidelidades de toda una vida forjan al ser humano en el interior de sí mismo. Sin estas fidelidades, las audacias no son más que fuegos de paja y los riesgos por Cristo, efímeros.

Estas fidelidades esenciales llaman a una vigilancia del corazón.

-¿Eres audaz?

-¿Te sale desde dentro?

-¿Conoces tus posibilidades de hacer algo sencillo y normal cada día?