15 de diciembre de 2017    
Santa María de la Rosa    


Un siglo después de la muerte de Don Bosco, la semilla que él plantó se ha convertido en un gran árbol que hoy conocemos como la "Familia Salesiana". Sus ramas, sus hojas y sus frutos son miles de hombres y mujeres extendidos por los cinco continentes con un estilo reconocible y diferenciado: su dedicación a la juventud de las clases populares, desde diferentes grados de compromiso.

Tres grupos principales forman las ramas troncales de éste árbol: la Congregación Salesiana, las Hijas de María Auxiliadora y los Cooperadores; junto con ellos, los Antiguos Alumnos, la Asociación de María Auxiliadora, las Voluntarias de Don Bosco y las Damas Salesianas, así hasta diez grupos más, reconocidos oficialmente por el Rector Mayor de los Salesianos, sucesor de Don Bosco, quien actúa como padre y centro de unidad.

Ciertamente "son todos los que están", pero "no están todos los que son": la Familia Salesiana de San Juan Bosco se reconoce como un movimiento de Iglesia cuya amplitud supera los confines y las posibilidades de los grupos con estatuto oficial, dado que congrega a miles de alumnos y alumnas, de jóvenes, de amigos, simpatizantes y bienhechores que, sin pertenecer a ningún grupo de los oficialmente reconocidos, actúan a su lado con un estilo y espíritu muchas veces admirablemente salesiano.

Sin pretensión alguna de exclusividad y sin sentirse imprescindible, la Familia Salesiana de San Juan Bosco en España, aporta a la Iglesia y a la sociedad lo mejor que posee: su sintonía con el mundo de los jóvenes y su dedicación preferente a los ambientes populares; todo ello desde la creatividad, la capacidad de amplia convocatoria, la sensibilidad ante los retos de la nueva cultura y su fidelidad a la Iglesia española y universal. Con vistas al futuro En el umbral del "Tercer Milenio", la Familia Salesiana es consciente de que el objetivo de su fundador, forjar "honrados ciudadanos y buenos cristianos" conserva hoy plena vigencia y por ello, se esfuerza en dar respuestas en forma de presencias e iniciativas concretas en las diferentes comunidades autónomas. El árbol de la Familia Salesiana en España tiene ya raíces centenarias, desde la llegada de los salesianos a Utrera en 1881 y la visita de Don Bosco a Barcelona, en 1886; pero sus frutos siguen siendo abundantes y novedosos.