22 de septiembre de 2017    
Beatos José Calasanz y 31 cm    


Las VDB son laicas consagradas.

En respuesta al amor de Dios, le ofrecen su propia vida como don total, para una mayor disponibilidad a los hermanos. Las VDB viven solas o en familia. Están unidas entre ellas por la conciencia de compartir la misma misión en el mundo y el sentido de pertenencia al Instituto, a la Iglesia y al mundo.

Las VDB como consagradas, responden cada día de su vida a la particular iniciativa del amor con que Dios las ha llamado, ofreciéndose totalmente a Él.

La consagración a Dios en el mundo no aleja a la VDB de las responsabilidades cotidianas, sino que le da pleno significado. Expresan concretamente su donación a Dios y a los hermanos con la profesión de los votos de castidad, pobreza y obediencia.

Su total donación la viven en la específica condición secular, de manera estable, en la activa fidelidad, en la variedad de horizontes sobre las cuales el Señor abre sus historias personales.

Castidad es la opción fundamental por Cristo UNICO AMOR.

Castidad para estar disponibles a amar de modo gratuito, casto, libre, comprometido y a hacerse don para cada hermano.

Castodad para ser don de corazón abierto hacia todos con delicadeza, capacidad de escucha, acogida y calor humano.

Pobreza es la elección fundamental por Cristo UNICO NECESARIO.

Pobreza por amor, apoyándose en Dios como salvación fundamental de sus vidas.

Pobreza haciendo uso “definido y limitado” de los bienes materiales, en la sobriedad y la generosidad.

Pobreza compartiendo con la gente común todas las inseguridades de la vida.

Obediencia es la elección fundamental por Cristo UNICO SEÑOR.

Obediencia buscando y siguiendo la Voluntad de Dios, en la plena responsabilidad de acogerla en el cotidiano y en las más diversas situaciones de la vida.

Obediencia acogiendo las mediaciones que el Instituto, la Iglesia y el Mundo ofrecen contínuamente.