1ª Semana de adviento - Lunes
iconoflecha Invocación al Espíritu -
Ven, Espíritu Divino manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

 

iconoflecha Lecturas -
• Is 63,16b-17.19b, 64,2b-7 • Sal 79,2-19 • 1 Co 1,3-9 • Mc 13,33-37 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!»

 

iconoflecha ¿Qué dice el texto?
• En este caso, el contexto en el que se sitúa nuestro texto es importantísimo para comprenderlo. Al principio de este capítulo 13, tenemos a Jesús sentado en el monte de los Olivos; Él acaba de profetizar la destrucción del templo y ahora cuatro de sus discípulos (Pedro, Santiago, Juan y Andrés), en privado le preguntan: cuándo ocurrirá eso y cuál será la señal. Y Jesús comienza a hablarles de la Parusía, del final de los tiempos y de los signos que acompañarán este momento. El final de este discurso “escatológico” es nuestro texto. • Un ruego, una exhortación de Jesús domina el texto: ¡Mirad! ¡Vigilad! ¡Velad! Sinónimos contrapuestos a encontrarse dormidos. • Dos enseñanzas de Jesús: el porqué de la necesidad de vigilar y con qué estilo debemos vigilar. • Los directamente interpelados son Pedro, Santiago, Juan y Andrés, pero no sólo ellos: Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos. • Jesús usa una mínima parábola para reforzar la exhortación a velar: Vigilad, pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre… • Aunque la parábola es breve, el contenido es suficientemente claro: la situación anterior a la venida del Hijo del Hombre debe entenderse como tarea y como vigilancia. • El Hijo del hombre es figura escatológica judía (cf. Dn 7,13) que aparece también en el Nuevo Testamento.
iconoflecha ¿Qué me dice el texto a mí?
• El evangelio nos habla de un tiempo futuro, escatológico. Es la “segunda venida” del Señor a la que nos prepara el adviento que empieza hoy. Será el momento del juicio y del triunfo definitivo del Señor. ¿Crees en este regreso escatológico del Señor? ¿lo esperas con esperanza? ¿Te es indiferente en tu vida cotidiana? • El mundo y la historia no son absolutos: tienen un final que desemboca en Dios. ¿eres consciente de que la Historia, tu historia personal, están en las manos de Dios? ¿Cómo cambia esta certeza tu vida diaria? • “Velad, vigilad, velad”: ¿Qué tengo que preparar en mi vida? ¿qué tengo que cambiar para estar preparado? ¿en qué tengo que estar atento y vigilante? • El adviento es un tiempo de esperanza, no de miedo ni de temor. ¿Vivo con temor mi vida cristiana? ¿Qué significa para mí decir que vivo con esperanza mi vida cotidiana? ¿Pienso en el momento en que veré cara a cara al Señor?
iconoflecha ¿Qué me hace decir el texto a Dios?
• Quizás una oración de petición: o “Señor, ayúdame a estar velando mientras llegas …” o “Señor, despierta mi oído para estar atento para percibir dónde estás” o “Ven, Señor, Jesús, date prisa, no tardes …” o … • Quizás una oración de acción de gracias: o “Gracias Señor porque no nos abandonas …” o “Gracias, Señor, porque la Historia está en tus manos… o … • Quizás una petición de perdón: o Perdón, Señor, por las veces en que me duermo … o Perdón, Señor, por no sembrar esperanza a mi alrededor… o Señor, en las orillas del tiempo han ido quedando grabados los deseos y esperanzas de millones de personas; pero Tú has hecho a toda la humanidad la promesa formal de que vienes sin tardar para que tu salvación brille sobre todos nosotros; no tardes más, Señor, ven a nosotros y a nuestras vidas y transfórmanos para que seamos vida y esperanza para cuantos nos rodean. Dios Padre nuestro, de quien recibimos la vida y la salvación; te damos gracias por tu amor que descubrimos cercano en todo trabajo que busque el bien de las personas y en el esfuerzo de cada día por hacer del nuestro un mundo mejor; ayúdanos para que las dificultades no nos venzan, y busquemos el encuentro, la relación y la fraternidad entre las personas y los pueblos.
iconoflecha ¿Cómo cambia el texto mi mirada de la realidad?
• Como fruto de la Palabra leída, meditada y orada, ¿a qué me compromete? • En este tiempo de Adviento, ¿qué puede significar para mí estar vigilante, despierto,…? ¿qué actitud puedo cuidar más en este tiempo? • Me quedo con una frase del texto o de mi oración personal como recordatorio de este momento de encuentro con la Palabra de Dios; quizás, “¡Ven, Señor Jesús!”

 

 

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