18 de octubre de 2017    
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De Cracovia a Panamá, el saber caminar con los jóvenes

11/04/2017 | ANS

Fabio Attard, Consejero General de Pastoral Juvenil de la Congregación, participó en Foro Internacional de Juventud en Roma del 5 al 9 de abril.

Desarrollar una relación de empatía con los jóvenes, trabajar en la comunidad y promover el protagonismo de la juventud en la acción pastoral, iniciar procesos, y tener la fuerza para caminar: estos son los elementos constitutivos del “caminar con los jóvenes” que don Fabio Attard, Consejero General para la Pastoral Juvenil, señaló en el Foro Internacional de la Juventud: “De Cracovia a Panamá–el Sínodo en el camino con los jóvenes” (Roma, 5 al 9 de abril), que organizó el “Dicasterio Pontificio para los laicos, la familia y la vida” y la Secretaría General del Sínodo de los Obispos.

El evento reunió a unos 270 delegados de 103 países y 44 movimientos, asociaciones y comunidades, quienes se reunieron para revisar la JMJ desarrollada Cracovia y reflexionar en vistas al Sínodo de los Obispos sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” y la JMJ de Panamá en el año 2019.

La perspectiva Salesiana estuvo personificada por el Movimiento Juvenil Salesiano, precisamente por don Fabio Attard, quien presentó el Tercer Documento Preparatorio (DP) para el Sínodo sobre los jóvenes, dedicado a la Acción Pastoral.

Refiriéndose a la “Evangelii Gaudium” del Papa Francisco y a la “Evangelii Nuntiandi” de Pablo VI, Attard hizo hincapié en la importancia de la empatía para los jóvenes, una actitud que resume la atención de los educadores para conocer a los muchachos y saber dónde están, y acompañarlos hacia la verdad; pero al mismo tiempo “con amor” y “voluntad de pasar tiempo con ellos, escuchando sus historias, sus alegrías y esperanzas”.

Don Attard instó a no tratar a los jóvenes como “pacientes que necesitan de un médico”, sino más bien a mirarlos y tratarlos como a “objetos y sujetos al mismo tiempo”, sabiendo que “toda la comunidad los evangeliza y los educa”, y que es urgente que ellos “tengan un mayor protagonismo”.

Hizo hincapié en la importancia de “la experiencia asociativa”, “la cultura del camino, la experiencia del grupo, el sentirse identificados con otros jóvenes”, como elementos que van más allá del riesgo de desarrollar una propuesta pastoral limitada a eventos y en su lugar, construir proyectos de crecimiento”.

Por último, invitó a no dejarse detener por la resistencia al proponer a los jóvenes, “con gradualidad y con respecto a sus ritmos, las experiencias de silencio y de contemplación, de oración y de culto” y en última instancia, a tener el valor de “dar lugar a la sorpresa de lo Divino”.