19/11/2009 | Periodista Digital
En rueda de prensa, el pasado 18, el cardenal de Madrid señaló la "voluntad de colaboración total, completa y sin restricciones" de las Administraciones pública para la visita de Benedicto XVI a la capital de España en agosto de 2011. Un encuentro para el que se espera la llegada de más de 2 millones de jóvenes y que el Gobierno ya ha incluido dentro de los Presupuestos Generales del Estado 2010, designando la JMJ como "evento de interés especial".
Rouco no quiso confirmar ni desmentir si el Estado (Gobierno, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento) financiará la mitad del presupuesto de la Jornada, justificando que "no hemos hablado de cantidades fijas, sino del acontecimiento. Y la voluntad de colaboración tanto de la vicepresidenta De la Vega como de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón ha sido muy positiva, inmediata y sin objeciones".
Rouco hizo hincapié en que esa colaboración se traducirá, fundamentalmente, en la cesión de los lugares donde se celebrará la JMJ (Cibeles y el Ayuntamiento, el Paseo de la Castellana y el Aeródromo -y alrededores- de Cuatro Vientos, así como la más que probable cesión del Palacio de Congresos y Exposiciones), así como todo lo relativo a seguridad, servicios sanitarios, limpieza, organización, actividades culturales (se abrirán museos, y los Veranos de la Villa contarán con actividades específicas), transporte, etc...
"Dos millones más de habitantes van a estar en Madrid durante ocho días", recalcó Rouco. "Se incluye tareas de todo tipo, a las que tienen que responder estas instituciones". Para ello, "además de la Administración, necesitamos la colaboración de personas públicas y de todo el pueblo de Dios", añadió el cardenal, quien justificó de ese modo sus reuniones con el Ibex-35 y otros empresarios. "No hay que condenar a nadie, de entrada", apuntó Rouco, quien asumió que "hay que pedir ayuda a quien pueda ofrecerla".
En todo caso, concluyó Rouco Varela, "los gastos no van a ser muchos, y el soporte lo llevará toda la ciudad. No tenemos que construir ningún gran edificio, y estoy convencido de que toda la ciudad va a ponerse en pie. ¨Buscaremos fórmulas que impliquen a toda la Iglesia y a toda la sociedad, pues la presencia de más de dos millones de jóvenes en Madrid supone un gran estímulo de todo tipo, también económico".