7 de Septiembre de 2010    
Santa Regina    
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“Conoced a Cristo, amadlo, imitadlo”

19/11/2009 | Redacción

La invitación, insistente, a conocer a Jesucristo, amarlo e imitarlo, fue el tema central de la predicación del Rector Mayor en el día de ayer, el tercer día de los ejercicios espirituales que están realizando los consejos inspectoriales de la REO cerca de Lisboa.

Para don Pascual Chávez, la vida religiosa no tiene sentido sin Cristo, y es urgente “conocerlo más profundamente, amarlo más fielmente y seguirlo más radicalmente”. Desde una perspectiva salesiana, el Rector Mayor presentó algunos rasgos de una “cristología salesiana”; es decir, de una lectura salesiana del evangelio, pues de ella nace una forma salesiana de vivirlo, una espiritualidad y una praxis pastoral.

En este sentido, y fijándose en la vida de Don Bosco, el Rector Mayor señaló que “Cristo era para Don Bosco una persona viva y presente en todo momento”; que lo presentaba a sus muchachos como el amigo, y a sus salesianos como modelo a seguir e imitar, y que imitó de Jesús su predilección por los pequeños y los pobres. De aquí nace la “solicitud por predicar, sanar y salvar”, que marcó la vida de Don Bosco y, en palabras del Rector Mayor, deben ocupar la vida y la misión de cada salesiano.

Don Pascual insistió en la “vocación a la intimidad y a la comunidad de vida con Jesús”, para concluir señalando “que nada hay más exigente que profesar a Jesucristo como nuestra regla viviente. Nada más carismático que el saber que nosotros lo descubrimos presente en Don Bosco que entregó su vida por los jóvenes. Nada más auténtico que acoger las Constituciones como testamento de Don Bosco”.

La pobreza evangélica

Ya por la tarde, el segundo momento de meditación, estuvo dedicado al tema de la pobreza evangélica, “que nos lleva a darnos sin reservas hasta el último suspiro de nuestra vida” a favor de los jóvenes, apuntó don Pascual. Una pobreza que, en salesiano, tiene como características el trabajo incansable y la templanza, la austeridad, la sencillez y esencialidad de vida.

En su intervención explicó que la pobreza puede ser un valor y una virtud, cuando entendemos la pobreza como apertura a los demás, dominar los instintos posesivos, liberarse del deseo desordenado de poseer y alcanzar el dominio de sí mismo. El Rector Mayor indicó, como razón de la elección de la pobreza, la imitación de la pobreza de Cristo, el ejemplo de su Encarnación, pues, explicó, “la motivación más profunda, abrazando la pobreza en la vida consagrada, debe ser el amor, que se traduce en la aceptación de Dios como centro de nuestra vida”.

Descendiendo a la vida de cada día, don Pascual hizo hincapié en la necesidad de llevar un estilo de vida y de trabajo auténtico y creíble. Señaló que estamos llamados a dar testimonio, como salesianos, de un modelo alternativo de vida, “hacer ver que es más importante ser que tener”, para lo cual “necesitamos tener un estilo de vida sencillo, sobrio y esencial”, y recordó que todo lo que tenemos está al servicio de la misión, de los jóvenes.