18 de agosto de 2017    
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Bienvenido a tu casa

09/06/2012 | J. R. Ramírez

Crónica de los actos celebrados en Salesianos Paseo por la visita de Don Bosco.

· Álbum de fotos aquí: http://bit.ly/KmZd1h

Estaba recién amanecido, cuando la urna de D. Bosco se acercaba desde Salesianos de Atocha a la Obra Salesiana del madrileño Paseo de Extremadura, la segunda casa que visita en la Inspectoría que lleva su nombre en España.

En la misma rampa de acceso, medio millar de alumnos mayores de Secundaria y Bachillerato ya le estaban esperando: “¡Te hemos esperado tanto tiempo!”, parecían decir ,como en aquél sueño de su visita a Barcelona en 1886.

El encuentro de D. Bosco con sus muchachos fue apoteósico una vez más: aplausos, cánticos, sonrisas, alguna lágrima…, una emoción imposible de contener en la parroquia a él dedicada. El director daba a D. Bosco la bienvenida, en nombre de todos: “¡Bienvenido, D. Bosco a tu casa! Te deseamos que pases un buen día entre nosotros. Te aseguramos que no te vas a aburrir porque… ¡no te dejaremos ni un minuto a solas...!”

Durante toda la mañana fueron pasando todos los alumnos y alumnas del colegio con sus respectivos profesores y profesoras: comenzaron los de Secundaria, en diferentes grupos, y se fueron intercalando por turnos los de Primaria e Infantil para concluir los mayores de Bachillerato. Los Coordinadores de Pastoral, Susana de Torres, Jesús Rojano, Nacho Trapero y Ángel Cortés con algunos colaboradores habían preparado una celebración adecuada para cada grupo. Los mayores con aire más serio escucharon un mensaje de D. Bosco y acogieron una frase de la urna para guardar en su corazón. Los pequeños hicieron teatro, baile, lanzaron besos, globos y vivas a D. Bosco. Y este, desde su cielo de urna les sonreía y seguro que también desde el Paraíso estaba entusiasmado viéndoles tan felices, tan serenos y respetuosos ante su figura yacente. A todos se les regaló un marca-libros y una chapita realizada para la ocasión. No faltaron tampoco padres y madres que, al llevar a sus hijos al cole, se acercaron también a saludar a D. Bosco, ni las feligresas mañaneras de D. Ino, tras rezar devotamente la misa de 8.

Y por la tarde vino la fiesta del Oratorio, con trajes de época porque se trataba de pasar “una tarde con D. Bosco!, como indicaba un cartel anunciador. Alumnos de Secundaria y Bachillerato jugando a ser monitores y educadores, y los niños de Primaria participando en un día extra del “Chiky”, con juegos oratorianos llenos de dulces sorpresas y vales, muchos vales, sonrisas, música y alegría como quería D. Bosco. Y, para concluir, las Buenas Tardes que José Luis Riesco les transmitió, recordando aquella sabia intuición de D. Bosco, legado de Mamá Margarita.

Al atardecer, la Parroquia de San Juan Bosco honraba a su patrono con una misa presidida por el Vicario Episcopal, D. Julio Lozano, para la Familia Salesiana y todos sus devotos. Más tarde, el Centro Juvenil junto con el grupo de teatro Amorevo y el grupo de mayores del Centro, habían preparado una original Vigilia de Oración, con un tono festivo y profundo, en torno a la urna de D. Bosco. Gestos, cantos y bailes, oración, reflexión de la palabra ayudaron a meditar en el significado de la vida y obra de D. Bosco, donde confluyeron muchos amigos de la Obra: Familia y Comunidad Salesiana, animadores antiguos y actuales del Centro Juvenil, familias con niños y jóvenes, feligreses..., todos a una compartiendo este momento único con D. Bosco, donde no faltó la sorpresa de tener entre nosotros al que hace las veces de D. Bosco a nivel inspectorial, D. Luis Onrubia, que quiso compartir este momento de oración y nos dio las Buenas Noches (al más puro estilo salesiano), invitándonos a compartir los sueños de D. Bosco, colaborando en su misión, echándole una mano, con inquietud vocacional.

Finalmente, un grupo de adoración nocturna velaba la reliquia de D. Bosco y contemplaba a Cristo-Eucaristía poniendo el broche final de un día inolvidable, un día con D. Bosco para siempre, en el corazón de esta Obra Salesiana del madrileño Paseo de Extremadura.