18 de agosto de 2017    
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Puertollano se vuelca con Don Bosco

16/06/2012 | Redacción

Miles de fieles se reúnen para acompañar la reliquia del santo, en una tarde de fiesta salesiana que ha hecho vibrar a la ciudad manchega.

Tal vez se asustó Don Bosco al llegar, esta tarde, a Puertollano (Ciudad Real). Nada más abandonar la autovía, en la primera rotonda de la ciudad, le esperaban motoristas de la policía municipal. Tal vez Don Bosco recordó sus tiempo en Turín, cuando las autoridades enviaban al oratorio a la policía para vigilar la actividad del santo.

Sin embargo, en esta ocasión, la policía escoltaba el camión con la reliquia de Don Bosco hasta la iglesia de la patrona de Puertollano, la Virgen de Gracia, donde sería recibido tan ilustre visitante. A las seis de la tarde, una multitud se congregaba dentro del templo, y en la explanada adyacente. Las campanas comenzaron a repicar cuando llegó la reliquia del santo. Esperaba también el alcalde de la ciudad y la mayor parte de los sacerdotes del municipio. Cuando la urna con la imagen de Don Bosco entró en el abarrotado templo, sonó un cariñoso aplauso acompañado por vivas al santo.

Querían los salesianos que, lo primero que hiciera Don Bosco, fuera saludar a la Virgen de Gracia, como acostumbran a hacer los puertollanenses. La ceremonia religiosa de bienvenida, presidida por José Carlos Sobejando, director de la casa salesiana, fue emotiva y sencilla. Le acompañaban, además de Luis Onrubia provincial salesiano, los sacerdotes de la comunidad y de las parroquias de la ciudad. El arcipreste de Puertollano dio la bienvenida a Don Bosco, señalando algunas de las intuiciones pedagógicas y pastorales del fundador de los salesianos. Luis Onrubia habló del corazón salesiano de la ciudad. Comentó que Don Bosco no llegaba hoy, que ya había llegado hace más de 50 años, con los primeros salesianos, y que su espíritu había prendido en la ciudad manchega. El coro del colegio salesiano, y la agurpación musical Virgen de Gracia animaron la celebración con sus cantos.

El director de la obra salesiana concluyó el acto litúrgico agradeciendo la implicación de tantas personas e instituciones para acoger a Don Bosco. Entre aplausos y vivas, Don Bosco salió del templo con cierta dificultad, pues eran muchos los devotos que querían tocar la urna, acercarse al santo. Una vez fuera, el carro con la urna fue subido a la carroza que se utiliza para la procesión de María Auxiliadora. Estaba adornada con trescientas rosas blancas y , ahora desde lo alto, podía Don Bosco contemplar la muchedumbre que había venido a esperarlo.

Con dificultad por el gran número de fieles, se organizó la procesión por el centro del pueblo hasta el colegio salesiano. Presidía la procesión el Provincial de Salesianos Madrid acompañado por un numeroso grupo de sacerdotes y las autoridades civiles. Los alumnos de la ESO portaban estandartes; los chicos del Centro Juvenil llevaban en andas a María Auxiliadora; los antiguos alumnos, los scouts y otros miembros de la Familia Salesiana, portaban carteles y pancartas en una procesión festiva que acompañaban tres bandas musicales.

El cortejo recorrió las calles principales de la ciudad, que estaban atestadas de gente que querían ver a Don Bosco. Una vez en la iglesia del colegio, ya por la noche, comenzó una vigilia de oración que ha durado toda la noche. Los diversos grupos de la obra salesiana, y numerosos fieles, se distribuyeron en turnos para pasar la noche con Don Bosco.