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Desde los Alpes hasta la Sierra de Madrid

19/06/2012 | J. L. García-Téllez

Soto del Real recibe a Don Bosco con un corazón sin puertas y le despide con un cuenta conmigo.

D. Bosco va llegando a todos los sitios que él vio en sus proféticos sueños y el domingo día 17 llegó también a Soto del Real. Le esperábamos con ilusión unos, los que ya le conocíamos, le esperaban con curiosidad otros, los que le conocían menos o sólo de oídas,… pero, eso, sí, le esperábamos desde hace muchos días y nos habíamos preparado para recibirle.

El recibimiento fue a las siete de la tarde, en la plaza de Felipe II, delante del templo parroquial. Una gran multitud llenaba la amplia plaza y vestía de colorido, de acuerdo con la preciosa naturaleza de que la disfrutamos aquí, con las pañoletas y, sobre todo, con la amplia sonrisa que asomaba en todos los rostros. Calurosos aplausos de todos los asistentes, la ola de los más jóvenes, los gritos de bienvenida de todos los presentes, exteriorizaron el gozo de la esperada visita. Presidían el grupo el Sr. Vicario Episcopal, D. Javier Cuevas, la Sra. Alcaldesa, Dª. Encarnación Rivero, el Sr. Vicario Inspectorial, el Sr. Párroco, el Sr. Director de la Comunidad Salesiana, los Señores Concejales, la Comunidad Salesiana, el Consejo Parroquial, la Cofradía del Rosario y ADMA, y, para no alargarnos, todos los grupos de la Obra Salesiana en Soto. Junto a ellos todos los amigos de D. Bosco, un numerosísimo grupo de alumnos de todos los cursos, de fieles de la Parroquia, de familias enteras, de Socios del Centro Juvenil, de Grupos Deportivos, Educadores y Animadores, de la Asociación de Padres,…

La Sra. Alcadesa, le dio la bienvenida oficial en nombre de todos los habitantes de Soto del Real, agradeció la atención de la visita y la presencia de los salesianos en la población, valoró lo que suponía para cada uno la visita y, haciéndose eco del sentir de los presentes, dijo Don Bosco, cuenta conmigo, cuenta con nosotros. Cosa que los presentes corroboraron con aplausos. También los alumnos, los feligreses de la Parroquia y los diversos grupos de la Obra fueron manifestando su bienvenida y agradecieron su presencia. El Sr. Director de la Comunidad, D. Ernesto Rodríguez-Arias recogió todos los sentimientos, agradeció la presencia de los asistentes y animó a aprovechar este regalo para mejorar la conducta cristiana y para sentirse más Iglesia.

El coro de los alumnos le expresó su bienvenida cantando y ofreciéndole sus obsequios, simbolizados en unas cajas, cada una con una letra de la palabra DON BOSCO y que decían los motivos por los que estaban contentos y lo que le ofrecían como obsequio; buenos propósitos sobretodo.

A las 20.00 horas comenzó una Eucaristía en la Iglesia Parroquial. La celebración presidida por el Sr. Vicario Episcopal, y animada por un coro estupendo en la que el Sr. Párroco, D. Jesús Chover, invitó en una sentida homilía y en nombre de D. Bosco, a que cada uno vivamos en santidad, a ser santos como D. Bosco lo fue. Después ya tuvimos un espacio amplio de tiempo para el encuentro personal con Don Bosco, en el templo parroquial, desde la oración para terminar la jornada a las 22.30 con el rezo de Completas y las “buenas noches” del Director de la Obra Salesiana.

Como el lunes era día de trabajo, madrugamos y a las 7.30 horas nos volvimos a reunir para celebrar la Eucaristía con todos aquellos fieles que se quisieran unir a la Comunidad Salesiana. A las 9.30 comenzaba la jornada especialmente dedicada a los alumnos, pero abierta a sus familias y a todos los que desearan sumarse a ella, Puntualmente fue recibida la urna a las 09.30 horas en el amplísimo polideportivo del colegio. Nuestro querido D. Bosco fue recibido entre gritos de alegría y entusiasmo, con el sonar de las campanas como fondo y con los más calidos aplausos por los más de mil alumnos del Colegio. Preciosa oración de todos los asistentes, dirigida por el Sr. Director del Centro; caras llenas de emoción, rezo que salía de dentro de cada uno,…los comentarios de mayores y de pequeños eran preciosos y suficientes para escribir un amplio volumen.

Durante toda la mañana los diversos cursos, en pequeños grupos, tuvieron ocasión de estar un ratito con Don Bosco en la capilla del Colegio. A las 15.30 horas nos hemos encontrado de nuevo en la capilla todos los educadores de la Obra y otros muchos afines al carisma salesiano, para despedir a Don Bosco.

Las expresiones de gratitud por ayuda recibida de D-. Bosco a lo largo de la vida de las personas mayores, la admiración de lo que hizo Don Bosco, el sentirle como uno de la familia, se han repetido continuamente. Los muchachos, cada grupo con su lenguaje, le agradecieron toda la ayuda que les suponía estar en un colegio salesiano; las ayudas personales que notaban ya en la adolescencia de una manera concreta, y le prometían no arredrarse nunca ante las dificultades que la vida les deparase, porque era lo que él había hecho. Para nosotros, salesianos, han sido una confirmación más de la eficacia del quehacer salesiano, un reto a la fidelidad de nuestra vocación y , para todos en general, ha movido y está moviendo, el deseo de ser fieles al lema de ser “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

A D. Bosco le hemos recibido con un corazón sin puertas y le hemos despedido con un sincero D. Bosco: ¡cuenta conmigo!!

Demos gracias a Dios por tanto bien como nos ha hecho la visita.

ÉSTA ES LA EXPRESIÓN DE UNA MADRE DEL COLEGIO

Don Bosco sigue soñando en ti

La suave brisa de la tarde nos trajo a Don Bosco ayer. Antes casi de bajar del furgón que lo traía se le podía ver en las pañoletas de colores que agitaba el viento, en los rostros expectantes de los niños, en sus manitas agitando los globos que señalaban el momento como un auténtico día de fiesta. Domingo, día del Señor, día de la alegría, del gozo de la espera que culmina en el encuentro cercano con el Amigo.

Rodeado por los niños, en la plaza de la Iglesia de nuestro pueblo, le cantamos, le rezamos, le dijimos: Bienvenido a tu casa. Los que no te conocían asistían al acto con sorpresa e interrogados por tu presencia, los que te esperaban desde hace días se sintieron más unidos que nunca a la Familia Salesiana y agradecidos por todo lo que has significado en sus vidas. Has venido a vernos a todos, sí, pero a hablarnos a cada uno, a susurrarnos una palabra al oído que nos oriente, nos ilumine, nos guíe por aquella pérgola de rosas que es la vida contada en un sueño que nos lleva a Dios.

Me acerqué a la urna para mirarte bien, y en tu rostro sereno, ¡podían adivinarse tantas cosas! La alegría de encontrarte con los jóvenes, el recuerdo de una vida entregada hasta el último aliento, las arrugas de un santo forjado a fuerza de trabajo y templanza… Un hombre, al fin, que confió en la Providencia y se dejó guiar por la mano de María Auxiliadora. Mientras contemplaba esto, y pensaba en lo que Don Bosco tendría que decirme a mí; un niño pequeño, de unos cinco años, se acercó a la urna y puso sus manitas en el cristal:

.- ¿Está dormido? ¿Está soñando D. Bosco?, preguntó curioso.

.- Sí − le respondí− Está soñando.

.- ¿Y en qué sueña?

.- En verte siempre feliz.

.- ¡Pero si no me conoce! ¡Hay muchos niños en el cole!

.- ¡Claro que te conoce! Te soñó un día, cuando tenía nueve años.

.- ¡Ahhhh!

El niño sonrió divertido y le dio un beso a la urna. Yo pensé entonces que deberíamos ser siempre como niños y creer de corazón que Alguien nos soñó un día para ser felices y agradecidos.