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Belén y un horno que une a cristianos y musulmanes

31/08/2017 | Cristina Uguccioni - La Stampa

Historia en Cisjordania, donde los salesianos acompañan y sostienen a la población reforzando los vínculos entre las dos comunidades.

<p>Esta historia, que sigue las huellas de la buena semilla de la proximidad en una zona del mundo marcada por tensiones y conflictos, comienza en la segunda mitad del siglo XIX, cuando Antonio Belloni, sacerdote italiano, parti&oacute; en misi&oacute;n hacia la Tierra Santa, en donde fund&oacute; una peque&ntilde;a congregaci&oacute;n comprometida en la educaci&oacute;n de los j&oacute;venes y abri&oacute; algunas estructuras en tres localidades. En Bel&eacute;n inaugur&oacute; un gran orfanato, en el que los ni&ntilde;os comenzaron a vivir y a estudiar, y un horno para garantizar alimento. Pasaron los a&ntilde;os y, deseando garantizar la continuidad a la peque&ntilde;a congregaci&oacute;n, el sacerdote comenz&oacute; a cultivar el deseo de unirse a los salesianos. Manifest&oacute; su prop&oacute;sito a su amigo don Bosco, y este lo permiti&oacute;. En 1891 los primeros salesianos llegaron a la Tierra Santa y se pusieron a trabajar al lado de Belloni.</p>

<p><strong>Muchas obras y un solo objetivo</strong></p>

<p>Actualmente los salesianos en Palestina (de unas diez diferentes nacionalidades) siguen trabajando en las estructuras heredadas del sacerdote italiano y han creado otras nuevas. El orfanato de Bel&eacute;n, que ya no tiene estudiantes internos, es una escuela profesional: 150 chicos de 15 a 18 a&ntilde;os asisten a cursos de tres a&ntilde;os, mientras que 160 de entre 18 y 30 siguen cursos m&aacute;s veloces, de un solo a&ntilde;o. Se abri&oacute; un gran oratorio y despu&eacute;s se fueron a&ntilde;adiendo un museo del pesebre y un centro art&iacute;stico para la producci&oacute;n de artesan&iacute;a en madreperla, madera de olivo y cer&aacute;micas creadas seg&uacute;n la tradici&oacute;n local. Mientras tanto, sin interrupciones desde finales del siglo XIX; el horno sigue dando un excelente pan. Muchas actividades para un &uacute;nico objetivo: educar a los j&oacute;venes prepar&aacute;ndolos para afrontar la vida, reforzar los v&iacute;nculos sociales, apoyar a la poblaci&oacute;n ocup&aacute;ndose de los m&aacute;s necesitados.</p>

<p><strong>Las buenas relaciones</strong></p>

<p>&laquo;Aqu&iacute; en Bel&eacute;n, en donde los cristianos constituyen el 33% de la poblaci&oacute;n (son alrededor de 12.000 personas), nuestras obras son frecuentadas por j&oacute;venes cristianos y musulmanes (principalmente) y los que trabajan en ellas son de ambas religiones. La convivencia siempre ha sido buena y han nacido relaciones de sincera amistad&raquo;, dice el padre Piergiorgio Gianazza, de 72 a&ntilde;os (65 de los cuales los ha pasado en el Medio Oriente) y vice-provincial de la inspector&iacute;a salesiana en el Medio Oriente (que engloba a seis naciones); vive en Bel&eacute;n y ense&ntilde;a Teolog&iacute;a dogm&aacute;tica en la secci&oacute;n de Jerusal&eacute;n de la Facultad Teol&oacute;gica de la Universidad Pontificia Salesiana de Roma.</p>

<p><strong>El sistema educativo</strong></p>

<p>Los padres musulmanes inscriben a sus hijos en la escuela salesiana con entusiasmo, pues la consideran un polo educativo de excelencia. &laquo;Se han dado cuenta de que no hacemos distinciones seg&uacute;n la fe y muestran un aprecio sincero por el sistema educativo de don Bosco, cuyos pilares son la raz&oacute;n, la religi&oacute;n y la amabilidad; es decir di&aacute;logo y confrontaci&oacute;n, reconocimiento de la dimensi&oacute;n religiosa como dimensi&oacute;n constitutiva del ser humano, estilo acogedor y premuroso en las relaciones&raquo;, explic&oacute; el padre Piergiorgio. &laquo;Nuestros estudiantes musulmanes son, en cierto sentido, nuestros primeros misioneros entre la gente, porque, seguros de su feliz experiencia en la escuela, son capaces de desmentir a todos los que siguen considerando a los cristianos infieles y colonizadores&raquo;.</p>

<p><strong>El agente musulm&aacute;n</strong></p>

<p>Entre el personal est&aacute; Khader Abdel Qader D&agrave;adara (musulm&aacute;n de 43 a&ntilde;os, casado, padre de cinco hijos y responsable de la limpieza de la escuela), que cuenta: &laquo;Me gusta ofrecer mis servicios aqu&iacute;: trabajo junto a un cristiano con el que me llevo muy bien, nos ayudamos rec&iacute;procamente. Desgraciadamente el costo de la vida en Bel&eacute;n es elevado y para m&iacute;, como para muchos de mis compatriotas, el salario nunca es suficiente para sostener los gastos familiares. Entre los 50 empleados de las obras salesianas las relaciones son buenas, no est&aacute;n condicionadas ni por los papeles ni por la fe profesada. El respeto rec&iacute;proco y el honesto desempe&ntilde;o en el propio trabajo son valores que compartimos&raquo;.</p>

<p><strong>El buen pan</strong></p>

<p>Entre las obras heredadas de don Belloni est&aacute; el horno, en el que, bajo la supervisi&oacute;n de los salesianos, trabajan seis personas. Durante mucho tiempo esta &ldquo;panader&iacute;a&rdquo; ofrec&iacute;a sus productos a los chicos del orfanato y despu&eacute;s a los estudiantes de la escuela. Se convirti&oacute; en un punto de referencia para toda la poblaci&oacute;n a partir de la segunda Intifada, cuando en 2002 Bel&eacute;n vivi&oacute; d&iacute;as muy duros, seg&uacute;n record&oacute; el padre Piergiorgio: &laquo;Nuestro horno logr&oacute; a garantizar pan para todos, incluso gratis; recuerdo que se trabajaba sin interrupci&oacute;n, d&iacute;a y noche. Desde entonces, gran parte de la ciudadan&iacute;a viene a comprar aqu&iacute; y 120 familias necesitadas de la ciudad (de las que nos ocupamos) reciben nuestros productos a un precio simb&oacute;lico cada mes. Estoy contento de que en Bel&eacute;n, cuyo significado en hebreo es &ldquo;casa del pan&rdquo;, haya un horno que nutra a la poblaci&oacute;n y que ayude a las personas m&aacute;s vulnerables, contribuyendo a reforzar los v&iacute;nculos entre los cristianos y los musulmanes&raquo;.</p>

<p><strong>La situaci&oacute;n en la ciudad</strong></p>

<p>Seg&uacute;n Khader, esta ciudad, en la que durante siglos han vivido cristianos y musulmanes, &laquo;se distingue por la tolerancia, el respeto, la fraternidad entre los fieles de ambas religiones. Buscamos la rec&iacute;proca comprensi&oacute;n y relaciones de buena convivencia. Las conversaciones y las discusiones que hay entre nosotros nunca se convierten en diatribas. Cuando nosotros los musulmanes escuchamos las campanas de las iglesias, es como si escuch&aacute;ramos el llamado a nuestra oraci&oacute;n&raquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &laquo;mis relaciones personales con los cristianos son amistosas. Nos respetamos, compartimos momentos de alegr&iacute;a y de dolor, siempre tratamos de llevarnos bien y de vivir en paz&raquo;.</p>

<p><strong>Los peregrinos cristianos y la decisi&oacute;n de Arafat &nbsp;</strong></p>

<p>La convivencia entre los fieles de ambas religiones es pac&iacute;fica en la ciudad, observ&oacute; el padre Piergiorgio: &laquo;Nunca se han verificado enfrentamientos entre las dos comunidades ni actos de fanatismo. Arafat estableci&oacute; que en ocho ciudades palestinas (entre las que est&aacute; Bel&eacute;n) siempre se eligiera un alcalde cristiano; esta decisi&oacute;n sin duda ha favorecido relaciones normales entre las dos comunidades. Tambi&eacute;n el constante flujo de peregrinos cristianos, que contribuyen a la econom&iacute;a local, y todas las obras educativas, sociales, sanitarias que han creado los cristianos para beneficiar a la poblaci&oacute;n contribuyen a mantener un clima relajado. Adem&aacute;s se han puesto en marcha proyectos interesantes para reforzar los v&iacute;nculos y promover la comprensi&oacute;n rec&iacute;proca: algunos intelectuales cristianos y musulmanes, por ejemplo, dieron vida a un grupo que publica una revista, &ldquo;Al liq&aacute;&rdquo; (El encuentro), en la que cada argumento es afrontado profundamente desde ambos puntos de vista: es una iniciativa que hay que alabar y en la que he contribuido con algunos textos&raquo;.</p>

<p><strong>El papel de las religiones&nbsp;</strong></p>

<p>&laquo;Las personas de diferente religi&oacute;n que viven aut&eacute;nticamente su fe logran vivir juntas en la concordia y ofrecen testimonio de que las religiones promueven la fraternidad y la paz&raquo;, subray&oacute; el padre Piergiorgio. &laquo;Desgraciadamente, los problemas surgen cuando las religiones son instrumentalizadas para objetivos pol&iacute;ticos o econ&oacute;micos, que alteran su esencia&raquo;, a&ntilde;adi&oacute;. Y al respecto, concluy&oacute; Khader: &laquo;Creo que la convivencia pac&iacute;fica entre personas de diferentes religiones demuestra al mundo que el lenguaje del amor, de la tolerancia, del perd&oacute;n y de la comprensi&oacute;n hace que se evite el extremismo. Nosotros, aqu&iacute;, nos comprometemos para que crezca una generaci&oacute;n m&aacute;s instruida, m&aacute;s consciente: chicos y chicas capaces de caminar tomados de la mano. Claro, existen diferencias entre los musulmanes y los cristianos, pero poseemos principios comunes: la moralidad, la ley de Dios&raquo;.</p>
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