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Bienvenido a casa, Don Bosco

06/06/2012 | Marta Cesteros

El Cardenal Rouco Varela acompaña el recibimiento de los alumnos de Atocha a la reliquia del santo de los jóvenes, en su llegada a Madrid.

<div><strong>&nbsp;A las 12 en punto de hoy, 6 de junio, la urna con la reliquia de Don Bosco atravesaba el port&oacute;n del colegio de Atocha, para comenzar oficialmente su recorrido por las obras salesianas de la Inspector&iacute;a de Madrid, que se prolongar&aacute; hasta el pr&oacute;ximo 24 de junio.</strong></div>

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<div>Desde las 10 de la ma&ntilde;ana, cerca de 2.000 alumnos del colegio salesiano de Atocha, acompa&ntilde;ados por sus profesores, Familia Salesiana&nbsp;y salesianos , llenaban el patio disfrutando de un d&iacute;a de fiesta especial que recreaba, con sorprendente fidelidad, el ambiente del primitivo Oratorio de Valdocco. Los m&aacute;s mayores, de FP y Bachillerato, pon&iacute;an todo su ilusionado empe&ntilde;o en que los chavales m&aacute;s peque&ntilde;os, los de Infantil, Primaria y Secundaria se lo pasaran en grande jugando a los juegos de toda la vida, como el &ldquo;sogatira&rdquo;, las chapas o las carreras de sacos. A la par, sonaba la m&uacute;sica y muchos chicos bailaban y cantaban, haciendo las delicias de los educadores, presentes entre ellos, que no les quitaban ojo mientras sonre&iacute;an emocionados ante tal espect&aacute;culo de sana y alegre juventud.</div>

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<div>Poco antes de las 12, todos los chicos, educadores, miembros de la Familia Salesiana y amigos de Don Bosco que no quisieron faltar a la cita, se distribu&iacute;an por el patio alrededor del escenario preparado para la ocasi&oacute;n. Una marea de pa&ntilde;uelos blancos, amarillos, verdes y naranjas se agitaban al viento, en el momento en que el Cardenal Arzobispo de Madrid, Don Antonio M&ordf; Rouco Varela, entraba en el patio saludando personalmente a los m&aacute;s peque&ntilde;os. En el aire, se sent&iacute;a la inquieta expectaci&oacute;n de la multitud congregada y los chavales gritaban ilusionados &ldquo;&iexcl;Bienvenido a casa!, cuando, puntual como un reloj, se abr&iacute;a el port&oacute;n de la calle Sebasti&aacute;n Elcano y entraba Don Bosco a encontrarse con sus chicos de Atocha.</div>

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<div>Acompa&ntilde;ado por los acordes de la Agrupaci&oacute;n Musical Jes&uacute;s de Medinaceli, de Alcal&aacute; de Henares &ndash;que contaba tambi&eacute;n con jovenc&iacute;simos m&uacute;sicos- la efigie de Don Bosco recorr&iacute;a el patio hasta llegar a los pies del escenario, donde era recibido por el Cardenal Rouco, el director de la casa de Atocha, don Manuel Aparicio, y el Inspector de Madrid, Don Luis Onrubia, entre otras autoridades. Precisamente &eacute;ste &uacute;ltimo fue quien abr&iacute;a el acto, recordando la multitud de j&oacute;venes reunida en este mismo patio el pasado verano, durante la JMJ. &ldquo;Entonces vino tu sucesor, Don Pascual, pero hoy de verdad est&aacute;s aqu&iacute; y nos invitas a colaborar contigo y a ser santos&rdquo;, dec&iacute;a.</div>

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<div>Especialmente emotivos fueron los testimonios que, inmediatamente despu&eacute;s, le&iacute;an dos alumnas de secundaria. La primera de ellas recordaba sus primeros pasos junto a Don Bosco, a los 8 a&ntilde;os, leyendo un librito de Domingo Savio: &ldquo;Decid&iacute; entonces que, de mayor, ser&iacute;a misionera, y a&uacute;n lo mantengo&rdquo;. Y a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Don Bosco y Domingo Savio me ense&ntilde;aron a pensar en las personas que hacen el bien a los dem&aacute;s y en las que persiguen un sue&ntilde;o&rdquo;. Por su parte, otra alumna contaba su primer d&iacute;a de clase en el colegio, reci&eacute;n llegada de Bangladesh, su desconcierto al oir hablar de Don Bosco, sus inquietas pesquisas para averiguar qui&eacute;n era &eacute;se del que todos hablaban y, por fin, su enamoramiento inmediato de la figura de Don Bosco al conocerlo a trav&eacute;s de la pel&iacute;cula. Un miembro de Hogares Don Bosco, ya entrado en a&ntilde;os, dec&iacute;a entonces al escucharla, con l&aacute;grimas en los ojos: &ldquo;&iexcl;Estoy emocionado!&rdquo;.</div>

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<div>Por &uacute;ltimo, el Arzobispo de Madrid, daba la bienvenida a la Reliquia en nombre de toda la Iglesia diocesana y se dirig&iacute;a a los chavales con estas palabras: &ldquo;La Iglesia en Madrid se siente gozosa, porque Don Bosco fue un gran amigo de Jes&uacute;s y, por eso, fue tambi&eacute;n un gran amigo de los ni&ntilde;os y de los j&oacute;venes&rdquo;. &ldquo;La presencia de la Reliquia &ndash;a&ntilde;ad&iacute;a- es como si os dijese: &laquo;Yo estoy en el Cielo y me siento a gusto en mi casa de Madrid&raquo;&rdquo;. Para concluir, Don Antonio dec&iacute;a: &ldquo;Toda la Iglesia de Madrid se va asentir animada a conocer m&aacute;s a Don Bosco. &iexcl;Bienvenido, Don Bosco, a casa!&rdquo;.</div>

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<div>Acto seguido, grandes y peque&ntilde;os se pon&iacute;an en marcha, comenzando una breve procesi&oacute;n por la calle Marqu&eacute;s de la Valdavia, ante la mirada curiosa de los vecinos asomados a las ventanas. La banda de m&uacute;sica escoltaba la urna hasta el santuario, donde tuvo lugar la Liturgia de la Palabra, presidida por el Cardenal. En su homil&iacute;a, destacaba la necesidad de la luz para conocer a las personas, y como la Palabra de Dios era, en este caso, la luz para conocer mejor a Don Bosco: &ldquo;La Palabra nos ense&ntilde;a que Dios se ha ocupado siempre de los hombres como un Buen Pastor. Y as&iacute; lo hizo tambi&eacute;n Don Bosco con los j&oacute;venes, sobre todo con aquellos que ten&iacute;an el alma enferma, tanto es as&iacute; que le ped&iacute;a a Dios que le diera almas para llevarlas a la felicidad. Y conocemos el camino de la felicidad, porque conocemos el camino del Bien que nos ha ense&ntilde;ado Jes&uacute;s&rdquo;. El cardenal de Madrid, se&ntilde;alaba que &ldquo;Don Bosco fue, sobre todo, el pastor de los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes, y quer&iacute;a acercarlos a Jes&uacute;s porque sab&iacute;a que s&oacute;lo &Eacute;l puede hacerlos felices&rdquo;.</div>

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<div>La celebraci&oacute;n conclu&iacute;a con la bendici&oacute;n del Cardenal sobre los presentes, a quien los ni&ntilde;os del colegio regalaron una imagen de San Juan Bosco como recuerdo de este d&iacute;a. Una vez m&aacute;s, la presencia de Don Bosco entre los j&oacute;venes ha logrado el milagro de la alegr&iacute;a, de la fraternidad y de la fe.</div>

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